La problemática de la droga fue uno de los ejes sobre los que giró el juicio por el crimen de un adolescente en 2011. En primer lugar, porque el enfrentamiento en el que falleció la víctima tuvo como detonante el robo a una mujer, a quien le quitaron tizas de cocaína. Y además, porque durante el juicio dos testigos afirmaron que habían consumido drogas en el momento del hecho de sangre. Uno de ellos argumentó que por ese motivo no recordaba con precisión algunos detalles.

“Los dos testigos dijeron que habían consumido drogas. Uno dijo que había tomado jugo con pastillas y fumado marihuana; y el otro explicó que también estaba drogado”, confirmó una fuente judicial. Esta situación le habría llamado la atención al Tribunal.

Las fuentes judiciales señalaron que durante el debate, a uno de los testigos le habrían ofrecido hacer un tratamiento de recuperación, pero lo rechazó alegando que no lo necesitaba. A lo largo del proceso, en varias oportunidades fue mencionado un narco de la zona conocido como “Morena Correa” (detenido desde 2016 en Villa Urquiza) y no se descarta que hayan estado a sus órdenes algunos protagonistas del mortal enfrentamiento.

En la tarde del 25 de septiembre de 2011, Luciano Nahuel Molina, de 15 años, recibió un disparo en la nuca durante un presunto enfrentamiento entre dos grupos antagónicos del barrio Juan XXIII (“La Bombilla”). Molina, quien caminaba junto con su madre, se habría encontrado de frente con el tiroteo en la esquina de calle Thames y el pasaje Carrone, cuando se dirigían a su casa. Marcelo “Machito” Véliz está acusado de haber disparado contra Molina.

Otro de los puntos centrales del debate tuvo que ver con las dudas sobre la distancia desde la que fue detonado el disparo homicida. El Tribunal solicitó la reapertura del debate. El lunes por la noche, y tras seis horas de deliberación, los jueces Carlos Caramutti, Dante Ibáñez y Rafael Macoritto llamaron a las partes para explicarles la inusual resolución: necesitaban escuchar el testimonio de la médica que analizó las heridas que sufrió la víctima, ya que a partir del informe forense no podían establecer si el tiro había sido detonado por el imputado.

Para la reapertura del debate, los jueces apelaron al artículo 416 del Código Procesal Penal de Tucumán, que permite esa práctica para recibir nuevas pruebas si el Tribunal lo estimase necesario. Entonces citaron a la médica Elizabeth Vildoza, del Cuerpo Médico Forense, quien ayer explicó cómo analizó las heridas sufridas por el joven asesinado, aunque tampoco pudo precisar con certeza la distancia a la que se produjo el mortal disparo.

En su alegato, la fiscal de Cámara Juana Prieto presentó bibliografía sobre balística para explicar que los términos “corta” o “larga” distancia dependen de varios factores, entre ellos el tipo de pólvora con que esté cargado el proyectil o el calibre del arma utilizada.

“Si había dudas anoche (por el lunes) creo que hoy (por ayer) se intensificaron”, señaló a su turno el abogado Roberto Flores, defensor de Véliz, quien hoy tendrá la oportunidad de formular sus últimas palabras. Luego, el Tribunal pasará a deliberar.